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Atención centrada en la persona

Atención centrada en la persona

La sociedad actual va evolucionando década tras década en todos los aspectos. A nivel político, económico y social existen pocos ámbitos que no se hayan transformado casi al completo en los últimos años. 

El sector del bienestar y la salud no se ha quedado atrás y, más allá de las innovaciones tecnológicas logradas estos últimos 20 años, también se ha ido modificando la manera de interactuar entre personal sanitario y pacientes. 

Desde principios de siglo, se trabaja por tener una visión diferente del papel que toman los diferentes agentes que participan en la cura de las personas. 

Partíamos de un modelo que trabajaba de manera unidireccional médico-paciente, con un papel pasivo del mismo, y se ha evolucionado hacia un modelo que busca un paciente activo e implicado en su proceso de cura, de cuidados y de toma de decisiones sobre su salud. 

El objetivo es adaptar el sistema de salud a las necesidades reales de las personas, colocándolas en el centro, considerándolas el eje principal del sistema sociosanitario y promover como pilares éticos fundamentales el respeto a su dignidad y su autonomía. 

En SeniorDomo este es nuestro pilar básico y del que parten todas nuestras iniciativas. 

¿Qué es la ACP?

No existe una definición consensuada y universal sobre qué es la atención centrada en la persona, pero nos quedamos con la que escribió National Voices, (https://www.nationalvoices.org.uk/), una coalición de organizaciones benéficas por la salud y los cuidados de Inglaterra en el año 2013. 

Propone una definición en primera persona para remarcar el carácter individual de esta manera de atender a las personas: “puedo planificar mi cura con las personas que trabajan para entenderme a mí y mi cuidador/a o cuidadores/as, dándome el control y facilitándome los servicios para conseguir los objetivos que son importantes para mí”

Descrito de otra manera, se trata de poner en primer plano las preferencias, gustos, opiniones y decisiones de la persona a atender siempre priorizando y respetando qué plan vital tiene pensado para ella misma. 

La búsqueda hacia una ACP está basada en los siguientes conceptos:

  • La biografía como inicio básico: la historia de vida de una persona mayor es lo que la hace única y es prioritario conocerla para llegar a entender el por qué de sus puntos de vista. 
  • La dignidad por encima de todo: toda persona por el simple hecho de serlo debe ser tratada con dignidad y respeto por igual, independientemente de la edad que tenga, su estado cognitivo, su grado de dependencia o si padece alguna enfermedad. 
  • Respeto y escucha activa: siempre hay que poner en primer plano a la persona y otorgarle el poder de elección y decisión sobre todas las cuestiones que le conciernen. 
  • Cada persona es diferente y cada situación también. Por eso las decisiones serán diferentes según preferencias, valores, circunstancias y prioridades personales y únicas.
  • Compartir toda la información: se ha de proporcionar un conocimiento completo, detallado y comprensible de todo aquello relevante y relacionado con el cuidado o el bienestar de la persona a tratar, de manera que todas las partes implicadas estén igual de informadas y partan del mismo punto para tomar decisiones.  
  • Demandar un fácil acceso a los servicios, tratamientos y actividades que promueven una salud de calidad y motivan la autonomía personal. 
  • Ciudadanía comprometida: se busca una sociedad implicada y atenta en todo aquello relacionado con las políticas sanitarias y sociales, para ser críticas con aquellas que se alejen de la visión ACP.
  • El entorno físico de las personas, sobre todo aquellas que se encuentran en situación de dependencia, es clave en su bienestar por ello hemos de revisarlo frecuentemente y mantenerlo cómodo, seguro y accesible. 
  • Lo importante de la cotidianeidad: sobre todo en personas mayores los quehaceres diarios y rutinarios conforman su zona de confort. Hay que potenciarlos e ir integrando otras nuevas actividades que enriquezcan sus días y les proporcionen bienestar. 
  • Todas las personas somos interdependientes unas de otras, nadie puede vivir aislado del todo. También somos multidimensionales y evolucionamos frente a los cambios que a lo largo de la vida se van presentando. Además, tenemos fortalezas y capacidades que nos permiten ser resilientes ante la vida. Hemos de potenciarlas y no mantener el foco solamente en las limitaciones o los déficits que acarrean problemas. 

Resumiendo, el modelo de atención centrado en la persona es aquel que busca acompañar, atender, proteger, interactuar, coordinar y ofrecer las mejores curas y propuestas de atención con el fin de desarrollar una intervención profesional de calidad que mejore la calidad de vida de las personas y promover la autocura, con una participación proactiva de todos los agentes implicados. 

Este modelo requiere un cambio tanto a nivel social, político, sanitario y estructural que interpela a la ciudadanía, a los profesionales sanitarios, a las organizaciones y a las administraciones públicas. 

Beneficios del modelo de ACP

Este cambio de modelo de cómo cuidar a las personas plantea muchas ventajas respecto al anterior y las encontramos desde los diferentes puntos de vista de todos los agentes implicados. 

Es cierto que si se requiere un cambio integral del que participan tanto las personas mayores a cuidar, como las familias, las personas cuidadoras y también el personal sanitario que interviene. 

Empezando por el paciente, está demostrado que mejora su calidad de vida porque sube su estado de ánimo, su autonomía de decisión y su independencia. 

Cuando las personas se ven implicadas en su proceso de curación y en el diseño del plan de su vida, se sienten satisfechas consigo mismas y con las personas de su alrededor. 

Con la ACP se dejan a un lado los sentimientos del “no puedo ni cuidar de mí mismo/a” y la tristeza asociada a esa sensación. 

Respecto a las familias, éstas sienten que están atendiendo mejor a sus seres queridos, el vínculo con el personal sanitario es más positivo por no ser intrusivo ni unilateral y el hecho de compartir toda la información de forma clara motiva su presencia en el proceso. 

Siguiendo por el personal sanitario, éste ve que con la ACP se ponen en especial valor las buenas prácticas de los profesionales y se favorece la innovación en las maneras de trabajar. Además, aumenta su autoestima profesional, se comparte también la responsabilidad tanto de los logros como de los errores en el proceder y se genera comunicación total entre personas cuidadas, cuidadores, familiares y personal sanitario. 

Con todo lo que positivo que esto conlleva se consigue un clima de trabajo muy positivo. 

La ACP parte de valores humanos tan primordiales como la dignidad y el respeto. Se ha avanzado mucho, pero es necesario seguir difundiéndola para abarcar más sectores sociosanitarios y compartir sus beneficios respecto a modelos que han quedado ya obsoletos.