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La nueva teleasistencia ha llegado, por finpor |


Las personas vivimos nuestro día a día siguiendo una serie de rutinas que vamos adquiriendo con el paso de los años. Según nuestro ritmo de vida familiar y laboral nos vamos transformando en gente de costumbres adaptadas sobre todo al entorno en el que vivimos. La casa que habitamos es aquella a la que llamamos hogar y la consideramos nuestro centro de la zona de confort. Es el lugar en el que se acumulan experiencias y recuerdos, por dónde pasan familiares y amigos/as y en el que nos imaginamos viviendo por mucho tiempo. Para las generaciones más jóvenes es común mudarse cada cierto tiempo pero en las personas mayores encontramos que la mayoría lleva décadas viviendo en el mismo lugar: mismo barrio, mismo edificio y misma vivienda. Y así querrán continuar el máximo tiempo posible.

Una encuesta realizada a personas de entre 65 y 84 años por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en diciembre de 2017 refleja que el 82% de los mayores españoles quieren permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible y solamente un pequeño porcentaje (5%) admite que deberá mudarse en breve o en un par de años. Partiendo de la voluntad de las personas mayores existen otros factores que harán posible que la permanencia en sus hogares sea más o menos duradera: su estado de salud, la situación de sus familiares más cercanos, las posibilidades económicas, la adaptabilidad de la vivienda, etc.

¿Qué servicios existen en la actualidad?

Existen diferentes opciones para mantener el bienestar y el cuidado de nuestros mayores, empezando por la más alejada de su hogar hasta la que consigue adaptar su casa a todas las nuevas necesidades que vayan apareciendo. Las definimos a continuación:

  1. Residencias geriátricas. En la actualidad éstas no tienen la misma connotación negativa que tenían hace décadas en que parecía que eran lugares para “abandonar a los mayores y despreocuparse” e, incluso, hoy día hay personas que deciden por su propia voluntad ser ingresadas. Son centros públicos o privados que proporcionan a las personas internas comodidad, cuidados, compañía y entretenimiento. Pero es una realidad que en las instituciones públicas no hay plazas para cubrir la demanda actual y en muchas ocasiones la situación económica imposibilita el acceso a una plaza en una residencia privada y de calidad. Viendo algunos aspectos negativos de la institucionalización residencial encontramos que aumentan los casos de depresión y baja autoestima, el ingreso genera episodios de estrés a la persona, también pueden darse problemas de sociabilidad entre pacientes y de los efectos más importantes a considerar es que se crea un punto y aparte en la vida de esa persona. Siente que se cierra todo lo que fue su vida de antes de la institucionalización, su día a día en su entorno y su gente habitual y empieza una nueva etapa en la que no dispondrá de la misma autonomía que tuvo hasta entonces. (Envejecer en casa, ¿es posible? Taboada Ares, 2017)
  2. Centros de día.Equipamientos destinados solamente a la atención diurna de personas mayores con algún déficit o no de autonomía física o psíquica. Estas personas reciben atención personal como sería aseo, la comida, si precisan de rehabilitación y también disfrutan de actividades lúdicas pero cuando llega la noche regresan a sus casas y no quedan asegurados su seguridad y bienestar. Suele ser una opción cuando la persona mayor necesita cuidados y atención las 24 horas del día y participando del centro de día, el/la cuidador/a (profesional o directamente un familiar) tiene unas horas de descanso para poder realizar otras actividades.
  3. Pisos tutelados. Se trata de viviendas gestionadas por los distintos gobiernos municipales y todas ellas están adaptadas a las necesidades de accesibilidad y movilidad de las personas mayores. Son pisos para 1 o 2 personas, con un coste adaptado a los ingresos de éstas, cuentan con zonas comunitarias y servicio de conserjería, limpieza, teleasistencia y suelen construirse cercanos a Centros de Asistencia Primaria. El principal inconveniente de estos pisos tutelados es que son muy escasos todavía y no cubren la demanda que existe en la actualidad.
  4. Acogimiento familiar. Cuando se crea un acuerdo entre una persona mayor y una familia que la recibe en su casa. Las diferentes comunidades autónomas conceden ayudas económicas a los mayores que comparte con la familia acogedora para costear su día a día en la nueva vivienda. La familia se compromete a dar toda la atención y cuidados necesarios a la persona mayor. De nuevo, no existe mucha disponibilidad de esta opción y en frecuentes ocasiones no se generan vínculos amigables entre familia y persona mayor.
  5. Servicio de ayuda a domicilio o de asistencia domiciliaria (SAD).Ya sean servicios de iniciativa pública o privada, el SAD permite que la persona mayor permanezca de forma segura en su hogar porque recibe ayuda tanto a nivel de atención personal (higiene, alimentación, compañía, etc.), como en el cuidado del hogar (limpieza, compras, cuidado de la ropa, etc.) y también se ofrece el acompañamiento necesario fuera del hogar para mantener las actividades sociales (como serían ir al centro de jubilados o al gimnasio, etc.). Lo más importante del SAD es elegir profesionales cualificados que aseguren un correcto cuidado de nuestros mayores.
  6. Teleasistencia moderna. Combinada con los SAD, es la manera más completa y adecuada para que una persona mayor continúe viviendo en su hogar con todas las necesidades cubiertas y proporcionando total tranquilidad a la familia. Significa combinar tecnología moderna con factor humano colocando en el centro a la persona mayor para poder brindar asistencia rápida por emergencia y, a la vez, realizar un seguimiento de salud y conductas de cada persona. Algunos ejemplos de esta tecnología serían teléfonos con sistema de viodellamada con activador de voz (tanto para las emergencias como para los vínculos familiares y sociales), instalar detectores de fuego, humo, gas o monóxido de carbono, introducir detectores de paso/movilidad y velocidad para conocer la actividad física dentro de la casa, también sensores de ocupación en la cama y/o sillones para detectar posible sedentarismo, colocar sensores de apertura/cierre de puertas y ventanas, proporcionar una pulsera que registra los signos vitales y que cuenta con un geolocalizador (para personas que empiezan con estados de demencia y sufran desorientación). Y también es importante enseñar a las personas mayores a usar dispositivos móviles sencillos (tablet o iPad) para acceder a internet y acceder a información, noticias y aplicaciones que los mantendrán activos socialmente.

Envejecer en casa, la mejor opción

Con esta última opción conseguiremos que los mayores cuenten con la ayuda que necesitan para llevar adelante su hogar como siempre lo han hecho y además tendremos la certeza de que cuando están solos y solas en casa contamos con toda la tecnología para detectar cualquier situación de riesgo y poder actuar con la mayor rapidez posible.

Contacta con nosotros y te informamos sobre nuestra solución de teleasistencia revolucionaria (click aquí).

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Marina NerínAuthor posts

Marina Nerín

Colaboradora Social SeniorDomo

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