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Los 9 pilares de la participación socialpor |


Cuando una persona va sumando años llega un momento en que se la ve y se la cataloga de persona mayor. Este momento puede llegar a los 60, a los 70, a los 80… según cómo esa persona se plantea su vejez y su envejecimiento. Existe una edad cronológica que viene marcada por la fecha de nuestro nacimiento y luego cada persona tiene una edad subjetiva que va ligada a la manera de vivir, de plantearse la etapa en la que se encuentra y de cómo se muestra a la sociedad que la envuelve.

En España, la edad para poder jubilarse está marcada en los 65 años (los 66 para los/as que han trabajado menos de 37 años) y este hecho marca un antes y un después en la vida de la mayoría de las personas. En un primer momento la persona recién jubilada siente que ya ha terminado con su etapa productiva de la vida y que tiene demasiado tiempo libre. Ocurre en muchos hombres que no saben qué hacer con su día a día y esto les genera sentimientos de tristeza, vacío, de pérdida de alicientes y metas, incluso depresión, etc. En la mujer se vive de manera diferente porque más allá del trabajo fuera de casa ya tiene de forma integrada las tareas del hogar y una vez jubilada continua con un ritmo de actividad diario. Por más que hayamos mejorado en el sentido de igualdad de género, este hecho es una realidad y aun se percibe mucho entre este grupo de edad. También es importante comentar cómo la sociedad ve a los mayores y cómo esto les puede afectar. Se dan casos frecuentes de edadismo que es una forma de discriminación hacia las personas mayores basada en prejuicios y estereotipos respecto a la edad. Cuando se dice que una persona mayor es testaruda, que no se acuerda de las cosas, que “no sabe lo que dice porque ya está vieja” o cuando ignoramos sus opiniones porque pensamos que están anticuados y no entienden el tiempo en el que vivimos.

Evitemos el aislamiento social a través de la participación social

Para evitar que las personas que terminan su etapa laboral o que simplemente notan que están envejeciendo y que no pueden seguir con el ritmo de cuando eran más jóvenes, es esencial regresar al tema del envejecimiento activo (podéis consultar nuestra segunda entrada del blog) donde encontramos la participación social como uno de los tres pilares básicos a trabajar. Entendemos que una persona mayor participa socialmente cuando se expresa, critica aquello que no ve correcto, comparte tiempo y espacio con otras personas, continua creando vínculos afectivos y está activamente presente en su familia, también cuando busca seguir aprendiendo y cuando comparte su experiencia de vida con los demás. La participación social es muy importante para las personas mayores porque consiguen mejorar su calidad de vida y también para los demás porque es una contribución esencial a la sociedad.

Los beneficios de la participación social se pueden agrupar en que todos ellos son contrarios a la soledad y al aislamiento. Cuando una persona participa en su entorno significa que sale de casa, que mantiene una red cuidada de amistades, también se abre una puerta al conocimiento y suben los niveles de autoestima de las personas porque sienten que todavía pueden mejorar. El hecho de vincularse a una asociación, por ejemplo, genera sentimientos de compromiso, de responsabilidad y de sentirse parte de un colectivo. También cuando se realizan actividades intergeneracionales, las personas mayores sienten que pese a la edad todavía pueden expresar su manera de ver las cosas y “contar batallitas”, aumentando así su bienestar emocional.

Para un envejecimiento sano y feliz las personas mayores deben estar presentes los 8 pilares de participación social, siempre teniendo en cuenta sus aficiones y estado de salud y nunca con carácter impositivo:

  1. Social, nos referimos al entorno en general de las personas mayores y en los que deben seguir presentes. Como serían las fiestas populares, los bailes, las reuniones vecinales, los centros de jubilados, etc.
  2. Familiar, en este ámbito más privado una persona mayor debe participar de las decisiones familiares, ha de hacerse escuchar y no dejarse arrinconar por prejuicios edadistas. Y a la vez poner límites en el cuidado excesivo de nietos si con ello no le queda tiempo para sus actividades personales.
  3. Educativo, nunca es tarde para seguir aprendiendo y hoy día existen muchas opciones para aquellas personas de más de 65 años que quieren estudiar: desde cursos de alfabetización, idiomas, universidades para mayores, etc.
  4. Cultural, es imprescindible seguir alimentando nuestra mente visitando en solitario o en grupo museos, acudir a presentaciones de libros, participar en debates, realizar viajes culturales, etc.
  5. Económico, una persona mayor tiene derecho a continuar con actividades que le generen algún tipo de aportación económica como por ejemplo las profesiones liberales (escritor, abogado, pintor, gestor, etc.).
  6. Deportivo, adaptando el deporte elegido al estado de salud de la persona nos aseguramos una actividad beneficiosa tanto a nivel físico como emocional.
  7. Político, ¿quién mejor que una persona mayor podrá defender los derechos de las personas mayores? Los años dan experiencia y fortaleza para luchar por aquello que se considere justo y una persona mayor continúa teniendo voz y voto en lo que concierne a la sociedad en la que vive.
  8. Espiritual/religioso, es importante continuar presentes en la congregación religiosa de la que se forma parte.
  9. Del voluntariado, hoy día una persona mayor puede participar de cualquier actividad donde se pidan personas voluntarias (Banco de alimentos, carreras deportivas, bibliotecas, como profesores, formando aprendices, etc).

La participación social, palanca clave en el envejecimiento activo

La presencia en estas áreas hará de la persona mayor una persona activa, preparada para nuevos retos, en constante crecimiento personal y estará favoreciendo su envejecimiento activo. Es esencial tener conocimiento de todas las oportunidades que tiene a su alcance una persona para desarrollar su participación social, por eso es importante conocer e investigar los centros de jubilados cercanos a su vivienda, si existen asociaciones de mujeres, centros deportivos, clubes de teatro o danza, etc. En este aspecto la familia puede tener un papel esencial para motivar a los mayores a no quedarse en casa y querer seguir activos y activas socialmente.

 

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Marina Nerín

Colaboradora Social SeniorDomo

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