Salud

Proteger a nuestros mayores del fríopor |


Dejamos atrás el primer mes del año y nos recibe un mes de Febrero que, según las predicciones meteorológicas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), nos traerá heladas, nieblas, nieve en cotas a partir de los 500 metros, rachas de viento de nivel medio/alto en muchas zonas del país y también días muy fríos aunque despejados en algunas regiones peninsulares. La llegada continuada de borrascas atlánticas de componente norte es la responsable de estas condiciones adversas que se presentan y que nos obliga a estar alerta con uno de los grupos de edad más vulnerables: las personas mayores. Con la edad, las personas sufrimos cambios en el funcionamiento de nuestro organismo. Unos de ellos es que el mecanismo termorregulador, que sirve para adaptar la temperatura corporal a los cambios que se producen en el entorno, deja de funcionar correctamente y puede sufrir alteraciones. Otro cambio asociado al envejecimiento es el adelgazamiento de la piel, acompañado de una propensión a la sequedad, que conlleva un mal funcionamiento de los receptores cutáneos de la temperatura y en consecuencia dificulta la percepción de la temperatura ambiente. Además está constatado que las personas mayores pierden temperatura corporal más rápidamente que otros grupos de edad. Todos estos motivos nos obligan a estar más atentos/as a lo largo de los meses de invierno y a cuidar de cerca a nuestros mayores, sobre todo a partir de los 75 años, ya que son más vulnerables frente a los efectos del invierno.

Efectos del frío en las personas mayores

Los mayores que pueden sufrir más el efecto de las bajas temperaturas son aquellos que previamente padecen enfermedades respiratorias o enfermedades crónicas del corazón, pulmonares o del sistema óseo. Algunos de los efectos que pueden aparecer al exponerse a situaciones de frío son:

  • Trastornos en el aparato circulatorio.
  • Constricción de los vasos sanguíneos, hecho que ralentiza la circulación de la sangre y aumentan las posibilidades de sufrir un infarto o un ictus.
  • Incremento de la frecuencia e intensidad de infecciones respiratorias. Los procesos catarrales de origen leve pueden llegar a complicarse por las bajas defensas.
  • Empeora la artrosis y, de forma más notable, con los cambios bruscos de temperatura cuando pasamos de estar en la calle y entramos a sitios cerrados.
  • Se dan muchos más casos de contagio del virus de la gripe y el SVGE (Sistema de Vigilancia de la Gripe en España) señala que a nivel estatal hemos dejado atrás la fase pre epidémica y nos encontramos ante una fase de intensidad de actividad gripal media, con una difusión ya epidémica y de evolución creciente. La mayor proporción de casos de hospitalización por gripe registrados hasta la 4ª semana del 2019 muestran que un 55% de las personas ingresadas superan los 64 años. Y también se registra, por segunda semana consecutiva, un exceso de mortalidad del 4% sobre lo esperado dentro de los mayores de 64 años.
  • Aquellas personas que padecen diabetes o hipotiroidismo tienen dificultades en mantener el cuerpo caliente y sentirán más la sensación de frío incluso estando en sitios cerrados.
  • El hecho de mantener los músculos contraídos por la sensación de frío puede provocar contracturas y dolores musculares.
  • En casos extremos, se puede originar un cuadro de hipotermia acompañado de síntomas como la somnolencia, respiración superficial, confusión, pulso débil, rigidez en las extremidades y dificultad para moverse. Si la hipotermia no es tratada y persiste puede llegar a ser mortal.

Consejos para superar el invierno con salud y bienestar

Hemos recopilado una serie de recomendaciones que propone la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) para proteger a nuestros mayores durante los meses de invierno y hacer frente a las bajas temperaturas:

  • Mantener la temperatura del hogar por encima de los 21ºC, vigilando siempre qué sistemas de calefacción utilizamos y hacerlo correctamente para evitar que se produzcan accidentes por inhalación de monóxido de carbono, e incluso incendios en el domicilio, que escuchamos todos los inviernos.
  • Permanecer en casa con ropa abrigada no apretada y disponer de mantas en el sofá para taparse mientras se permanece sentado/a.
  • Incrementar el consumo de alimentos que contengan hidratos de carbonoproteínas porque proporcionan energía y mantienen la temperatura corporal interna.
  • Se recomienda aumentar la ingesta de cítricos que son ricos en vitamina C y que refuerzan las defensas del organismo.
  • Evitar el alcohol que produce una falsa sensación de calor al ser vasodilatador y teniendo en cuenta que este calor se pierde después con facilidad debido a la vasodilatación cutánea.
  • Ingerir una cantidad adecuada de líquidos a pesar de no tener sensación de sed. Debemos mantener una buena hidratación y bebidas como el té o ingerir cremas o sopas nos hidrataran y elevaran la temperatura corporal.
  • En invierno pasamos de estar en la calle con temperaturas muy bajas a interiores con la calefacción elevada. Por lo tanto, es mejor vestirse con varias capas, que se puedan quitar con facilidad cuando se acceda a lugares más cálidos.
  • Hemos de protegernos correctamente los pies y la garganta y hay que utilizar gorros o capuchas para la cabeza, porque por ella se escapa la cuarta parte del calor corporal.
  • Lavarnos muy a menudo las manos con agua y jabón para evitar contagios y cubrirnos la boca y la nariz con un pañuelo de papel al toser o estornudar con el mismo propósito de evitar contagio de enfermedades respiratorias.
  • Aunque siempre remarcamos la importancia de que nuestros mayores se mantengan activos/as hay que procurar no salir de casa si la situación meteorológica es adversa (de mucho frío, viento, lluvia, hielo o nieve). De esta manera se evitan caídas innecesarias si el suelo está mojado o helado. Si es imprescindible salir, es mejor hacerlo con un calzado adecuado y durante las horas de luz cuando las temperaturas serán más suaves. Será beneficio realizar paseos cortos al mediodía y siempre en zonas planas donde no haya riesgo de resbalarse por la presencia de placas de hielo.
  • También hay que mantenerse activos/as dentro de casa para evitar que nuestros músculos y articulaciones se anquilosen. Se pueden realizar ejercicios de gimnasia o baile y otras actividades que haríamos en el exterior.

Todavía nos quedan muchas semanas de invierno por delante y es esencial extremar las precauciones tanto en los hogares como cuando nuestros mayores salen a la calle. En aquellas personas que tengan una movilidad reducida hemos de estar más atentos/as aún a la temperatura de sus manos y pies para mantenerla en condiciones y proporcionarle calidez. Todo ello con el objetivo de garantizar el bienestar de las persones mayores y dejar de registrar inviernos con altas cifras denominadas como excess winter deaths o exceso de muertes invernales. En situaciones de soledad o bajos recursos económicos es cuando más atención hay que prestar y mantener las condiciones adecuadas para que todos los mayores vivan un invierno agradable y saludable. Desde SeniorDomo consideramos clave prevenir a nuestros mayores con las campañas anuales contra el frío. Contacta con nosotros y te informamos sobre nuestra solución de teleasistencia revolucionaria (click aquí).

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Marina Nerín

Colaboradora Social SeniorDomo

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